A continuación está mi autobiografía escolar.... como para ir ubicándolos....
Mi recorrido por el sistema educativo, comenzó cumplidos los 3 años, en Mar del Plata. El lugar, “Divina Pastora”, un jardín de infantes ubicado enfrente a la vivienda de aquel entonces, allá por el año 83´.
Lo que recuerdo de ese jardín tiene que ver con el llanto, el no querer despegarme de mi mamá diariamente al momento del ingreso, mi madre casualmente trabajaba en otro jardín; hay relatos familiares que dicen que me asomaba en las ventanas del jardín y miraba a la que era mi vivienda, incluso hay alguna fotografía que gráfica esta situación.
Continué el preescolar en el Jardín Modelo de la misma ciudad, éste ya era una jardín a unas cuadras, me viene a la memoria sobre todo el trayecto, el recorrido diario a ese jardín, en dicho recorrido era llevado por mi abuela paterna, Beatriz, la que me iba relatando en el camino historias del barrio, lo que hoy recuerdo como leyendas, relatos sobre algún vecino o entonando algún tango (esto lo relaciono con mi gusto actual por ese estilo musical); en lo que respecta a la institución en sí, recuerdo el nombre de una docente, Esmeralda, que era a la vez la directora del jardín, una mujer que mostraba tener mucho carácter en el establecimiento y era la cara de la autoridad en el establecimiento. Una vez, recuerdo que me tuvo en un rincón durante una clase entera luego de haber golpeado con una hamaca a un compañerito, esta situación de castigo la recuerdo con vergüenza y llego a pensar que influyó en futuras situaciones de buena conducta.
En el año 1986 ingresé a la Escuela n°1, “Pascuala Mugaburu”, ubicada en la zona céntrica de la ciudad de Mar del plata y a cinco cuadras de mi vivienda, concurría en el horario de mañana, recuerdo que a la mañana costaba levantarse, mi mamá solía intentar incentivarnos con alguna canción o con la radio y había días que se apiadaba y tanto a mí como a mi hermana (dos años más grande y que concurría a la misma escuela), nos daba la opción de elegir si ir o no, lo interesante es que la mayor de las veces decidíamos ir.
La escuela ocupaba toda la manzana, una Institución grande, con muchos alumnos y referente por aquel entonces en la ciudad.
En primer grado aprendíamos matemáticas con escarbadientes e hilo, recuerdo haber desaprobado alguna prueba de esta área y haberlo vivido como una situación bastante traumática, frustrante, como si se tratara de estar cerca de repetir el año.
Toda la primaria la realicé en el mismo establecimiento, claramente el área académica que me despertaba mayor interés por mí era el de matemática. Tanto es así que en momentos libres acompañaba a mi abuelo en su comercio y parte de mi colaboración era ayudar realizando diferentes cuentas “a mano”; este interés lo relaciono con lo que Ausubel[1] postuló como aprendizaje significativo, es decir para mí tenía un sentido especial aprender matemáticas, ya que me servía fuera del dispositivo escolar y me hacia sentir parte de aquel negocio de mi abuelo.
En las diferentes áreas académicas, solía presentar ciertas dificultades sobre todo en Lengua, recuerdo haberme sentado la mayoría de la primaría con Juan (en la actualidad Lic. en Letras) y cómo este me servía de guía y ayuda para dicha área; esto lo relaciono con el concepto de Zona de Desarrollo Próximo de Vigotski[2], en relación a este concepto, Juan vendría a haber ocupado el lugar del par más capaz o experimentado que operaba en esa distancia entre mi nivel actual de desarrollo y el nivel de desarrollo potencial.
En relación a los docentes, recuerdo a una docente de 6to grado, la que demostraba un interés más allá de los contenidos escolares, era una docente que incentivaba al diálogo entre alumnos en las horas de clase, una docente que se implicaba en las problemáticas de los alumnos, quizá solo a través del discurso, pero creo que marcaba la diferencia con el resto de los docentes por este motivo; esta situación se me ocurre relacionarla con lo propuesto por Cazden[3], en relación al discurso como andamiaje (término postulado por Bruner[4]), es decir, esta docente a través del discurso en el aula servía de guía, de andamiaje, para ciertos temas que muchas veces no estaban directamente ligados con los contenidos escolares, pero que sí indirectamente influyeron, según mi punto de vista, en los logros académicos y en el desarrollo del grupo. Siguiendo a Souto[5], se puede pensar que esta docente abordó el acto pedagógico
desde sus diferentes variables, no quedándose simplemente con los contenidos escolares, en otras palabra y siguiendo a la misma autora, esta docente apuntó a una didáctica de lo grupal.
En el año 1993 ingresé a la Escuela Nacional de Comercio n°1 “Manuel Belgrano” de la ciudad de Mar del plata, un colegio al que se accedía por vivir en el radio o por tener hermanos concurriendo al mismo, en mi caso fue por el radio. Además de esta cercanía con dicha Institución, la elección de concurrir a la misma estuvo marcada por su supuesto prestigio dentro de los colegios públicos como así también por mi interés en la primaria por los “números”; pero sin saber que al año siguiente de ingresar iban a cambiar los planes de estudio debido a la para entonces Flamante Ley de Educación Federal; recuerdo que estos cambios eran vividos como un avance, íbamos a poder elegir orientaciones y esto se sentía como un logro.
Mi recorrido por la secundaria fue siendo un alumno “medio”, sin sobresalir ni por lo positivo ni por lo negativo en las diferentes materias, llevándome año a año unas cuantas materias. Por tal motivo recuerdo estudiar en los diferentes veranos y haciendo lo posible como para que ya con los exámenes de diciembre asegurarme el paso de año, viviendo el pasar de año con mucho alivio y prometiéndome a mí mismo que el verano siguiente no me lo iba a “arruinar” estudiando.
En cuanto a los docentes, si bien habrán sido más de cincuenta los que se cruzaron en mí recorrido por la institución, son pocos los que quedan en mi memoria como buenos docentes; lo llamativo es que justamente las asignaturas de estos profesores fueron con las que tuve más problemas a lo largo de la secundaria.
Estos docentes, eran dos profesores, ambos ejemplificaban todo lo que explicaban con cuestiones de la vida cotidiana, lo que hacía que uno se replantee cierta cuestiones, produciéndose desde mi punto de vista y siguiendo a Baquero, experiencias genuinas de aprendizaje significativo, dado que sus enseñanzas trascendían lo meramente escolar y se podían aplicar a cuestiones de la realidad actual, es decir era un aprendizaje con sentido. Se puede pensar, siguiendo a Boggino[6], en que estos docentes tenían en cuenta
para sus clases el contexto, es decir salían de la díada docente-alumno para pasar a la tríada docente-alumno-contexto.
Rescato de aquellos años el grupo de amigos, las salidas, lo que se compartía en la escuela y fuera de esta. Amigos que hoy en día siguen, muchos de ellos habiendo transitado por la escuela pocos años, a mí criterio por un desencuentro con la escuela y no por falta de capacidad, se puede pensar aquí como la escuela no considera la diversidad de los individuos que la habitan, diversidad en sentido fuerte, es decir desde su lado positivo y como esto tiende, siguiendo a Perrenoud[7], a la construcción del fracaso y éxito escolar.
Considero que mi paso por la secundaria sirvió sobretodo para desarrollar cuestiones más del tipo social y no tanto académicas; pero también pienso a esta etapa de mi vida como clave en la construcción de mi trayectoria educativa, sobre todo en el sentido de haber creado competencias que me sirvieron para mi posterior recorrido por las instituciones como así también para la vida en general.
En el año 2004 y luego de haber comenzado algunas carreras en la ciudad de Mar del plata (Ingenieria, Lic. en Geografía), me mudo a la Ciudad de Buenos Aires y comienzo el C.B.C. de la carrera de Psicología, resultándome muy dinámico y aportándome cuestiones importantes previas al ingreso a la carrera en sí.
En el 2005 ingreso a la carrera de Psicología egresando de la misma en el 2008, el paso por la misma fue muy enriquecedor, si bien es cuestionable el Plan de estudios como así también la formación de gran parte los docentes, esto último en el sentido de que muchos temas son meramente repetidos sin la transposición didáctica necesaria para lograr experiencias genuinas de aprendizaje significativo.
En 2009 comienzo el Profesorado en Enseñanza Media y Superior en Psicologíacon ganas de seguir aprendiendo y capacitarme para poder enseñar. A partir de la materia Didáctica Especial de la Psicología comienzo a considerar para mi formación docente mi recorrido por las instituciones, mi trayectoria escolar; tomando a Alliau[8], se podría decir el formato adquirido a partir de haber transitado por el sistema educativo tantos años, tendiendo siempre a una critica de este formato con el que cuento en la actualidad como docente, apuntando a la revisión del mismo, a la correcta formación docente y a la buena enseñanza, aquella que tiene sentido, que trasciende.
[1] Ausubel, D.P. (2002). Adquisición y retención del conocimiento. Una perspectiva cognitiva.Barcelona: Paidós.
[2] Baquero, R. (1996) “Ideas centrales de la Teoría Socio Histórica”, (Cap. 2) “La Zona de Desarrollo Próximo y el análisis de las prácticas educativas” (Cap. 5) en Vygotsky y el aprendizaje escolar, Buenos Aires, Aique Grupo Editor S.A.
[3] Cazden, C. (1991) El discurso en el aula. El lenguaje de la enseñanza y del aprendizaje, Barcelona, Paidós, Caps. 2, 6 y 7.
[4] Bruner, J. (1998) Desarrollo cognitivo y educación, Madrid, Ediciones Morata.
[5] Souto, M. (2003) “El análisis multirreferenciado” en Cuadernos de Cátedra, Didáctica II, Carrera de Ciencias de la Educación, Oficina de Publicaciones, FFyL-UBA.
[6] Boggino, N. (2004) “Aportes para prevenir obstáculos en el proceso de aprendizaje o cómo facilitar el aprendizaje genuino”, en Menin, O. (comp.) Aulas y Psicólogos, Rosario, Homo Sapiens Ediciones.
[7] Perrenoud, Ph. (1990) “La construcción del éxito y del fracaso escolar” y “El currículo real y el trabajo escolar”, en La construcción del éxito y del fracaso escolar, Madrid, Morata, Caps. 7 y 8.
[8] Alliaud, A. (2004) “La escuela y los docentes: ¿Eterno retorno o permanencia constante? Apuntes para abordar una particular relación desde una perspectiva biográfica”, en Cuaderno de Pedagogía Rosario, año 7, Nº 12. El Zorzal. Rosario.
A través de tu autobiografía pude conocerte mas Enrique. Muy lindos recuerdos y fotos!! Y qué lindo tener al mar tan cerquita , con lo que me gusta!!
ResponderEliminarMe pareció muy lindo tu trabajo de autobiografía. Pude ver una forma distinta de hacerla, ya que en la tuya hay articulación conceptual con lo que vas relatando,(articulación que al menos este año no pidieron al trabajar las autobiografías).
ResponderEliminarMuy lindos relatos del tiempo de escuela en Mar del Plata!!!.